ccp-urb
27/F: Un Centro Memorial para la renovación humana y la cultura sísmica

 

por Victor Orellana; Arquitecto y Master en Gestion de Proyectos. Consultor internacional en programas de Gestion de Desastres y Reconstruccion. Director Fundación Proyecta Memoria.

 

El terremoto y tsunami ocurridos en el 2010 pusieron en duda nuestra histórica capacidad de sobrellevar este tipo de crisis, primero desde las dificultades institucionales de la adminsitración pública para activar los procesos de respuesta temprana y posteriormente la revelación de la escasa capacidad de los responsables de gestionar las labores de reparación y reconstrucción de las zonas afectadas.

Mientras tanto, está quedando en evidencia la gran fractura social que ha generado este sismo en las comunidades dañadas desde el primer día del desastre.

Ejemplo de esto son las imágenes de saqueos y el ambiente de completa intemperie en que quedaron las seguridades más mínimas; de manera posterior se ha detectado un importante deterioro en las redes de apoyo y colaboración mutua a partir de la mala o tardía distribución de la ayuda. Y finalmente, una profunda sensación de indefensión ante futuras catástrofes de similar magnitud.

Esta sensación se hace más crítica cuando se observa que comunidades con avanzada “cultura sísmica”  como Japón son absolutamente sobrepasadas por fenómenos similares al nuestro,poniendo frente a nosotros una brecha gigantesca de diferencia entre ambos sistemas de preparación, alerta y respuesta inmediata frente a desastres.

No obstante lo anterior, ha sido posible observar casi en directo la abrumadora resiliencia del pueblo japonés para enfrentar con claridad un proceso doloroso de recuperación, basado en una forma de entender y gestionar las catástrofes con un sentido de largo plazo, que tiene como objetivo final la renovación humana de las comunidades afectadas. Objetivos como estos pueden sonar etéreos, pero son la meta de un proceso estructurado que va desde lo mas concreto e inmediato hasta lo mas complejo y trascendental.

El modelo japonés de Reconstrucción Post  Desastre está estructurado en fases que pasan primero por la recuperación de las infraestructuras, luego la vivienda, la actividad económica y el ordenamiento del suelo, para finalmente propender a la renovación  de la comunidad a partir del uso de la crisis como oportunidad para replantear la vocación del territorio y por último como la proyección de la lección aprendida para que las nuevas generaciones no sufran de la misma manera.

En Chile esta reflexión está  aún muy lejana, sobretodo por la tardanza de los trabajos de recuperación, lo cual acrecenta cada día mas la fractura social del 27F.

Sin embargo, hoy día en Concepción se están levantando propuestas desde la misma comunidad para revertir esta situación: en el sitio que aun conserva ruinas del colapsado edificio Alto Río se espera levantar un Centro Memorial que recuerde y honre a las víctimas de lo sucedido esa noche y que además ofrezca a la ciudad y a la región un espacio de reflexión, memoria, investigación y difusión del desastre ocurrido, iniciando un camino de aprendizaje de las lecciones vividas  para preparar nuevas generaciones con mayor resiliencia a este tipo de catátrofes.

Para esto se está creando la Fundación Alto Río como un espacio donde se institucionalizarán los deseos de la comunidad regional y nacional de que eventos como éste nunca más vuelvan a ocurrir…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *