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Carta de un vecino indignado por la destrucción del patrimonio en Concepcion

NUESTRA PROPIA PÉRGOLA DE LAS FLORES

 

 

 

ADOQUINES CONCE


Es increíble como el arte hace que los temas universales se hagan públicos y los describe tan bien que ya en 1960 Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo describieron mejor que nadie la injusticia y la barbarie tanto de los seudoalcaldes (el alcalde de Concepción)  como de los seudourbanistas (la sereminvu de Concepción)

Traigo a colación lo anterior porque el día 11 de Marzo del año 2013, se convocó a una “consulta ciudadana” y quien había promovido aquella era nada menos que  ALVARO ORTIZ flamante nuevo alcalde de Concepción.  Ésta tenía por motivo discutir cuál sería el parecer de los vecinos sobre el cómo pavimentar las calles del bien llamando casco antiguo de la ciudad de Concepción.

En esa consulta ciudadana LA TOTALIDAD DE LAS PERSONAS QUE ASISTIERON A ELLA SE OPUSIERON A QUE SE QUITARAN LOS ADOQUINES QUE PAVIMENTAN LAS CALLES DEL MENCIONADO CASCO ANTIGUO.

Como la concurrencia en esa ocasión fue escasa, aunque de todas maneras fuimos al menos treinta personas la que por unanimidad y sin concierto previo nos opusimos a la mencionada destrucción de patrimonio histórico de Concepción en esa ocasión. Se acordó que antes de tomar una decisión sobre qué hacer con los adoquines se haría una nueva consulta ciudadana para tomar una resolución vinculante.

El 1 de Febrero de 2014 al llegar a calle Angol con Bulnes me doy cuenta que HAN SACADO TODOS LOS ADOQUINES DE CALLE ANGOL provocando un daño irreparable al patrimonio de nuestra ciudad y en contra de todas las voces que en su momento sin excepción dijeron NO.

Ahora, esto ¿no suena mucho a aquella canción creada por Francisco Flores del Campo que se llama “el sí del alcalde”?  que reza así.

EL SÍ DEL ALCALDE
ALCALDE:
 Si alguien me propone alguna cosa,
Yo le digo siempre sí;
Si alguien me propone algún negocio,
Yo le digo siempre sí.
En toda mi vida y experiencia
Yo no digo no jamás,
Pero cuando quedo solo,
Hago lo que me conviene más.
Coro
En política y amores decir no
Es barbaridad,
¡Qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!;
El sí es tanto más bonito
Y tiene elasticidad.

 Pero eso no es todo, las cosas no quedan hasta ahí, resulta que detrás de estos proyectos que más que hermosear y cumplir su función de hacer de esta ciudad, una ciudad armónica, orgullo de cada penquista, están destruyendo lo poco de patrimonio que nos queda, hay personas que supuestamente estudiaron “URBANISMO” donde urbanismo es definido como el “Conjunto de conocimientos relativos a la planificación, desarrollo, reforma y ampliación de los edificios y espacios de las ciudades.” Personas que precisamente pertenecen al MNISTERIO de vivienda y URBANISMO (MINVU) ¿qué clase de urbanismo es ese que destruye un patrimonio histórico y lo reemplaza por cemento sin más? ¿Qué tipo de administración es esa que prefiere destruir veredas que se encontraban en perfecto estado en vez de arreglar aquellas que realmente necesitan de arreglos?.

El problema de estos seudo profesionales no es nuevo, ya se presentaba en 1960, e Isidora Aguirre lo representaba en EL URBANISTA VALENZUELA a quien no le importaba PARA NADA lo que pasara en el entorno de su ciudad, sino que le importaba hacer un buen negocio con su ampliación de la alameda de las delicias y en consecuencia el urbanista cantaba y las floristas le respondían:

 EL URBANISTA

URBANISTA
Yo soy el urbanista Valenzuela,
Quien debe solucionar
El más fundamental de los problemas,
Que es el de transitar.
Si alguna calle angosta,
Llena de hoyos y sin farol está,
Yo me presento, hago mis planes
Y antes que usted diga ¿cómo hará?,
¡Tapo los hoyos, prendo las luces,
Corro las veredas para allá!
Floristas
Él es el urbanista Valenzuela,
Quien debe solucionar
El más fundamental de los problemas,
¡Que es el de molestar!
Si alguna calle angosta,
Llena de hoyos y sin farol está
Él se presenta, hace sus planes…,
¡Y se va a la casa a descansar!
TODOS
 El es el urbanista Valenzuela,
Orgullo municipal.

 Como vemos el problema no es para nada nuevo, y en más de 50 años que han pasado, Chile sigue funcionando a medias.

Ya hemos sufrido el cercenamiento del Cerro Amarillo, donde vimos que nada menos que LA MUNICIPALIDAD por medio de su dirección de obras era la más entusiasta defensora del proyecto.

Ya tuvimos que vivir la destrucción de un patrimonio irrecuperable en el área de plaza Condell, consistente en calles que aun, después de décadas, se encontraban empedradas de adoquines en excelente estado. Ahí, como si ya la intención no fuera suficiente falta, PARA DARLE LA APRIENCIA DE LEGITIMIDAD a aquella barbarie, se convocó a un seudo plebiscito que ya estaba resuelto.

En él no se empadronó a un edificio entero y mucho peor aún, a muchos vecinos a quienes no se les iba a tocar las calzadas pues estas ya no tenían adoquines,  sino que únicamente se les iban a arreglar las veredas, se les hacía la siguiente pregunta, y de acuerdo a ella debían emitir su voto ¿QUIEREN QUE LE ARREGLEMOS SU VEREDA? O ¿QUIEREN QUE NO SE HAGA NADA? A esto debían responder un buen número de vecinos ¿qué respondería usted si a usted le hicieran aquella absurda pregunta? Fue así como por treinta y tantos votos ganó el sí en aquel cabildo irrisorio hecho a la medida después de ya aprobados los proyectos.

Sabemos que no es conveniente que las calles empedradas de adoquines (las pocas que van quedando y que en poco tiempo más se pretende que no quede ninguna) se queden en el estado en que están ahora. Pero los proyectos NO PUEDEN CONSIDERAR SU DESTRUCCIÓN SINO LA INCLUSIÓN DE ELLOS EN EL MISMO. Las soluciones que se están adoptando hasta el momento y que se seguirán adoptando, tanto por la municipalidad como por el SEREMINVU son tan bárbaras como sería destruir el Huascar porque se necesita ampliar la base naval. “total es un trasto viejo que ya no sirve para nada, ocupa espacio solamente”.

 

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Mi nombre es Rodrigo Leal Reyes, un vecino indignado porque la Municipalidad está tomando partido por la destrucción del escaso patrimonio histórico de que disponemos en Concepción y que obviamente es irrecuperable. Cuando debería ser la primera defensora del mismo como encargada de la administración de nuestra ciudad.

Solamente en esta administración ya han ocurrido tres situaciones que ya alejan toda duda al respecto

1.- La destrucción del Cerro Amarillo 2.- La destrucción de los adoquines de plaza Condell 3.- La destrucción de los adoquines de Angol.

¡BASTA!

Yo no soy el único que se alza contra estas decisiones dignas de administraciones de países africanos y, en consecuencia, ya está en marcha una asociación cuyo fin es defender a la ciudad de sus enemigos, dentro de los cuales, todo indica, que por increíble que parezca, se encuentra la Municipalidad de Concepción.

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